viernes, 3 de septiembre de 2010

Bipolaridad



Soy una niñata, una malcriada, una mimada, una hija de papá. Todo lo que me propongo lo consigo. Lo quiero, lo tengo. Ya no… o sí.
Sin comerlo ni beberlo hago mejorar cualquier situación, siempre TODO me acaba saliendo como había planeado (o casi). ¿Me odias? Yo también.
Sé cómo encontrar positivismo en la más profunda decepción. ¡Ahí! ¡Ahí está! ¿Ves?
Cualquier solución me parece válida cuando el “…y comieron perdices” desaparece, cuando se esfuma sin más con un simple “NO”. Es entonces cuando busco alternativas sin ganas pero con ellas, con una lágrima y una sonrisa, con una constante antítesis sentimental.
Puede que el conformismo sea la clave de mi felicidad. Sí, está claro, la vida es una mierda, pero no puedo quejarme, si no tengo lo mejor me basta con lo menos malo.
No está tan y tan mal al fin y al cabo. ¿No? Sí. No me importa.
Extraña e inexplicablemente contenta. ¿Entiendes algo? Yo tampoco. ¿Bipolaridad?
=)    =(

2 comentarios:

Cristina dijo...

Me parece increíble lo que has escrito, como haces ver que sentimos daño, pero sonreimos, como lloramos aunque seamos felices, como nos conformamos aunque no deba ser así.
Un beso, bipolar =)

papacangrejo dijo...

Yo lo llamo ACEPTAR y es el primer paso para ser feliz. Si no aceptas las circunstancias te sientes insatisfecho, infeliz. Mi sincera enhorabuena, solo te falta darte cuenta de la suerte que tienes.