Tú de pie al lado de la barra. Estás de espaldas, me acerco lentamente hacia ti. No me ves aún y lo agradezco, tengo unos segundos más para pensar cómo saludarte, qué decir cuando te gires y me sonrías. He tenido días, semanas para prepararlo y ahora estoy completamente en blanco. Nervios.
Me doy la vuelta cuando estoy a punto de llegar, demasiada vergüenza.
- ¡Eh! ¿Dónde vas?- Noto tu mano en mi cintura.
Me doy la vuelta cuando estoy a punto de llegar, demasiada vergüenza.
- ¡Eh! ¿Dónde vas?- Noto tu mano en mi cintura.
(Mierda me ha pillado) Me giro muy despacio con la mirada baja como pidiendo perdón.
- Que dónde ibas he preguntado - me dices acercándome.
- Es que… mira, mejor vamos fuera.
- Que dónde ibas he preguntado - me dices acercándome.
- Es que… mira, mejor vamos fuera.
No te conozco pero sonrío al leer tu nombre. En fin. Futuro número 15 o 16 de mi lista de fracasos.
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