jueves, 5 de agosto de 2010

Ni idea.



Gabriella pensó en aquellas noches que pasó junto a él. Aquellos momentos que compartieron permanecían intactos en su mente aunque al igual que un viaje al extranjero las noches de sexo suelen recordarse mejores de lo que verdaderamente han sido. Aún sabiendo que no guardaba con toda fidelidad esas imágenes a Gabriella le gustaba imaginarle en la intimidad.
Sus besos, sus caricias, sus mordiscos, su saliva, sus tatuajes, sus manos, su pelo largo y oscuro, sus ojos tristes, su actitud de chico malo, las palabras que escandalizarían a cualquierasu piercing en el labio inferior que convertía un simple beso en algo totalmente nuevo para ella, la forma que tenía de dominar la situación…
Él era la mezcla perfecta de placer y dolor que a Gabriella le encantaba y aunque sabía que nunca se enamoraría de un tipo así no podía evitar desearlo como a nada ni nadie más en este planeta.
Ella acababa de salir de una relación que aunque había durado poco había sido lo suficientemente intensa como para no salir ilesos de ella. Él en cambio, tenía pareja desde hacía bastante tiempo.
Buscando un lugar para esconder sus fracasos y decepciones, Gabriella se topó con una invitación a rememorar viejos tiempos. Estaba mal, Gabriella lo sabía de sobra, sus acciones podrían dañar a terceras personas y parecía un acto inmoral y para nada propio de ella pero era lo que más deseaba en ese momento.
Gabriella se encontraba en una encrucijada. ¿Qué debería hacer? ¿Empezar a pensar en sí misma por una vez y abrirle la puerta a aquella oportunidad de sentirse viva sin pensar en nadie más?¿Hacer caso a su cabeza y seguir con su política de moralidad asegurándose así de que su vida siguiera sin problemas de por medio?
Ni idea.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuanto quiero a esa Gabriela :)