Solías ser el que escuchaba mis problemas y al oírlos intentaba calmarme consiguiendo que yo me pusiera más nerviosa aún. Pero no te importaba. Sabías que realmente no estaba enfadada contigo, que lo que quería era vengarme del mundo y aguantabas cada hiriente palabra que salía de mi boca sin dejar de quererme un solo instante. Día tras día la misma historia, deberían darte un diploma por no haberte cansado de mí.
Pero ahora...¿a quién le cuento mis problemas?
¿A quién le digo que mi mayor problema es que me faltas tú?
Te necesito.
Pero ahora...¿a quién le cuento mis problemas?
¿A quién le digo que mi mayor problema es que me faltas tú?
Te necesito.
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