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miércoles, 21 de septiembre de 2011

An Ocean Between Us




Mi droga son tus mentiras y ahora necesito mi dosis diaria. Me hacen ser alguien.

martes, 5 de abril de 2011

Victim of Changes

Egoísta de mí es en mis días malos cuando salgo a buscarte. Escribo llorándote, te pido que vengas a rescatarme de mis fracasos.

En los 180 centímetros de colchón me faltan tus abrazos cada noche, que me hagan sentir que me necesitas tanto como yo a ti – o puede que mi cama sea demasiado grande –.

¿Vas a tardar mucho en venir?

Qué pena que nunca hayas existido, aunque tampoco te he necesitado hasta ahora. Cambios.

viernes, 4 de marzo de 2011

In my darkest hour

Que todo empiece despacio, acelera.
Calor, luces.
 Velocidad.
Oír mi corazón más alto que la música.
Estalla el sonido en mis oídos.
Rápido, más rápido, sin final.
Mezcla de visión nublada con reflejos destellantes, no poder parpadear, se me secan los ojos.
Imaginación y cansancio, mejor que drogarse incluso.
El deseo que siento de experimentar es inigualable, tengo más de seis minutos para preparar mi muerte.
Más y más adrenalina cada segundo, pulso acelerado, cuerpo rígido.
Siento la fuerza en mis manos, en mis piernas, en todo mi cuerpo.
Lejos de todo, en medio de la nada, dónde todo está oscuro y nadie puede oírme.
Me siento valiente, no me tiembla el pulso, cierro los ojos y piso el acelerador.
Éxtasis.
No se me ocurre una canción mejor para acabar la fiesta.  


miércoles, 20 de octubre de 2010

Zeta

Dibujaba música en su cuaderno, la soledad se reflejaba en cada milímetro de aquellas hojas.
 Zeta nunca levantaba la vista de sus garabatos hechos a lápiz.
 Le daba igual que la gente le mirara, que hablaran de ella…
 No devolvía la mirada, no se apartaba, no se escondía. 
Día tras día se sentaba en aquellas escaleras y yo no podía reprimir esas ganas de saber que piensa, pasaba por su lado, le observaba… 
Nadie sabe quién es, nadie sabe que siente, hasta yo me había olvidado de ella pero sé que aquella escalera ahora está vacía. 
Ha pasado mucho tiempo y ahora…
 Hola Zeta, quiero conocerte.



miércoles, 15 de septiembre de 2010

El más triste adiós

Oía el traqueteo de las ruedas del tren contra las vías. No se escuchaba nada más, la gente suele ir callada cuando viaja.
Su billete hizo que le tocara en esos asientos del vagón que van de cuatro en cuatro y te obligan a mirar a la persona que tienes en frente; pero tuvo suerte, en las primeras estaciones no subió nadie que tuviera ese número de asiento. La verdad es que es incómodo cruzarte la mirada con alguien que no conoces durante 5 horas.
Fin de la tranquilidad. Se sentó una chica de unos veintipocos años que tenía pinta de haber dormido muy poco esa noche, iba con el pelo recogido pero despeinado, sin maquillar, vestida de negro y varias bolsas, tenía ojos de haber llorado, se quitó los zapatos  e intentó buscar una pose cómoda para echar una cabezadita. Dara se quedó mirando los pies de la chica, llevaba un calcetín de cada color y no le importaba lo más mínimo ni su apariencia ni sus modales. Aún así sin duda Dara sabía que aquella joven sería una bellísima persona.

A Dara le encantaba quedarse mirando a la gente e intentar adivinar cómo era su vida y le jodía pensar que nunca llegaría a saber cómo era en realidad. Pero aquella chica que dormía en frente suyo no era solamente extraña, tenía “algo”. Quizás le habían dado una mala noticia recientemente, puede que se acabara de despedir de alguien querido en la estación o igual simplemente no había estado cómoda en la cama de su hotel. Dara sacó su móvil, le hizo una foto disimuladamente y lo volvió a guardar sin saber por qué había hecho eso.
En los asientos de la derecha se acababa de sentar una pareja, chico y chica, muy jóvenes también. No hubo tanta suerte, ¡que escandalosos!, pero a los pocos minutos dejó de oírseles. Dara dirigió su vista hacia ellos asombrada por el silencio: estaban abrazados y besándose dulcemente. Sonrió.
El tren entró en un túnel que parecía no tener fin  y se dio cuenta de que era hora de dejar de fijarse en los demás y empezar a pensar en el motivo de su viaje. Se miró reflejada en la ventana, le quedaban más de 3 horas para llegar, suspiró y encendió el mp3: "Mirando sin mirar, a través del cristal, recordando un pasado."
...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Quiero una bola de cristal

No quiero que sea mañana, ni pasado mañana, ni el viernes, ni el 26 de Septiembre, mucho menos Octubre. Quiero que sea verano del año que viene. Quiero que aún no sea verano del 2010, mejor aún, que todavía no sea ni 2010.

No quiero que sea ayer, quiero cambiar el pasado, que no llegue nunca el futuro y que no exista el presente. Tengo miedo de lo que fue, de lo que es y de lo que será. Paso noches sin dormir asustada por las decisiones que tomé y días sin vivir por el no saber. Tengo mil y una preguntas sin respuesta, dudas, incógnitas sin resolver, llámalo como quieras pero seguirán siendo síntomas de debilidad, precursores del fracaso, el prólogo de un libro que acaba mal y que no tiene segunda parte.

¿Qué hacer cuando no te apetece hacer nada? ¿Qué pensar cuando no puedes pensar en nada? ¿Qué sentir cuando no sientes nada?

Sólo sé una cosa: no quiero que sea hoy.
Ni ahora.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Bipolaridad



Soy una niñata, una malcriada, una mimada, una hija de papá. Todo lo que me propongo lo consigo. Lo quiero, lo tengo. Ya no… o sí.
Sin comerlo ni beberlo hago mejorar cualquier situación, siempre TODO me acaba saliendo como había planeado (o casi). ¿Me odias? Yo también.
Sé cómo encontrar positivismo en la más profunda decepción. ¡Ahí! ¡Ahí está! ¿Ves?
Cualquier solución me parece válida cuando el “…y comieron perdices” desaparece, cuando se esfuma sin más con un simple “NO”. Es entonces cuando busco alternativas sin ganas pero con ellas, con una lágrima y una sonrisa, con una constante antítesis sentimental.
Puede que el conformismo sea la clave de mi felicidad. Sí, está claro, la vida es una mierda, pero no puedo quejarme, si no tengo lo mejor me basta con lo menos malo.
No está tan y tan mal al fin y al cabo. ¿No? Sí. No me importa.
Extraña e inexplicablemente contenta. ¿Entiendes algo? Yo tampoco. ¿Bipolaridad?
=)    =(

viernes, 27 de agosto de 2010

Yo tampoco puedo...

  • Yo nunca te pido nada. Bueno sí, una vez te lo pedí y me dijiste que no.
  • ¿Qué me pediste?
  • Que me siguieras besando.
  • ¿Cuándo?
  • En el pinar, aquel día que fuimos a comer todos.
  • ¿Te dije que no? No me acuerdo. 
  • Sí. Cuando estábamos solos empezaste a besarme en el cuello pero vino Alejandro y paraste.
  • Ah.. no me parecía educado seguir haciéndolo con compañía...
  • Ya... pero estaba tan a gusto... Hay que ser egoísta a veces, ¿no?. A mí no me puedes empezar a besar de esa manera y parar de repente. No sé cómo no lo sabes aún.
  • Bueno...puedo seguir otro día. Si me dejas...
  • Sabes que no puedo resistirme...
  • ¿A los besos o a mí?
  • A ambos.

jueves, 26 de agosto de 2010

Hoy




Mi futura yo ha vuelto a escribirme. De nuevo ha desvelado mi porvenir. La diferencia es que en esta ocasión se ha dibujado una sonrisa en mi cara al descubrir que me espera un final feliz.


Junio 2011
Hoy hace ya ocho meses y medio desde el día que más lloré en mi vida, desde aquella despedida entre lágrimas en el aeropuerto de Barajas.
Hoy han pasado ya casi cinco meses desde aquel frío veinticuatro de enero.
Hoy ya no hace frío.
Hoy  veo los rayos de sol atravesar la ventana de mi cuarto.
Hoy la vecina del edificio de enfrente canta mejor que otros días porque se alegra por mí.
Hoy las clases me han parecido de lo más entretenidas.
Hoy no me importa nada tener que estudiar biofísica para el examen de la semana que viene.
Hoy no creo que mis compañeros de piso sean tan desordenados y escandalosos.
Hoy estoy más guapa que ayer.
Hoy soy la más feliz del mundo porque dentro de poco volveré. Y esta vez será para quedarme.

Julio 2011
"En un año pueden cambiar muchísimas cosas. Gracias por no haberlo hecho vosotros."



miércoles, 25 de agosto de 2010

Montaña Rusa

 que la metáfora de la montaña rusa está sobreexplotada pero no se me ocurre mejor manera de describirme. Bueno... quizás haya otra. Alguien me dijo una vez que soy como una canción de Pereza: “Un día quiero dejar el mundo entero por ti, la misma noche me aburro y no eres para mí”. Pues sí, esa persona estaba en lo cierto soy tal y como dice esa frase pero hoy, por suerte, me encuentro en lo alto de la montaña rusa, en la parte alegre de la canción, y me encanta. 
Me encantas.




lunes, 23 de agosto de 2010

Agenda

Cosas que tengo que sentir hoy:


Mañana: Cariño. Afecto. Bienestar. Amistad. Necesidad. Gratitud. Calor. (Te quiero)

Tarde: Deseo. Lujuria. Descontrol. Traición. Mentiras. Excusas. (Te odio)

Noche: Arrepentimiento. Conciencia intranquila. Culpabilidad. (Me odio)

¡Joder!


jueves, 19 de agosto de 2010

Veinticuatro

Praga/Praha/Prague


Me imagino caminando por las calles de Praga, despacio, sola, con tres capas de ropa.
Es invierno, lunes, veinticuatro de enero para ser exactos, dos grados bajo cero, ocho menos cuarto de la mañana, ¿lluvia?, no sé, ambiente oscuro eso sí, mucha gente, muchísima.
Me gustaría saber a dónde se dirigen, son tantos haciendo lo mismo con la misma mirada inexpresiva… parecen extras de una película mala.
...
Pensativa, melancólica, mis amigos, mi familia, necesito estar con ellos ya y no ha pasado ni un mes desde que los vi por última vez. 
Pero son cosas del invierno, su papel a veces es  hacer del mundo un sitio más triste.
...
No entiendo ni una palabra de las conversaciones que oigo a mi alrededor, a lo mejor debería ponerme música (o aprender checo) y no escuchar nada más, puede que así me sienta un poco más en casa.
Lo hago, saco el móvil de mi bolso, miro la batería, queda suficiente para utilizar el reproductor un rato, saco los auriculares los conecto al aparato, me los pongo en los oídos y busco una canción hasta que la encuentro.
 Me doy cuenta de que soy un poco masoca, me pongo a escuchar “Lonely day” de System of a Down.
 Le pido a esa lágrima que ya está rozando mi mejilla que vuelva atrás en el tiempo, que nunca llegue a salir de mis ojos.
Puta canción...¡La paso!
Caprichos del destino sale “My inmortal”, canción para llorar por excelencia. 
Me hago la fuerte, estoy en público.
...
Dicen que Praga es una de las ciudades más bonitas de Europa. Puede que sea así, pero a mí me falta algo en esa ciudad, o me sobra algo, quizás sean los mil novecientos kilómetros que me separan de mi vida, de lo mío, de los míos.
...
Con tanto pensamiento suelto no me he dado cuenta de que me encuentro ya en Wenceslas Square, no quedan ni diez minutos a pie para llegar a la universidad, aunque llegaré tarde si no me doy mucha prisa.
Alzo la vista, me quito los auriculares y empiezo a aligerar el paso.
Ya veo la fachada de la “Charles University”
He llegado, empieza otro día.
Y cuando acabe… quedarán veinticuatro horas menos para volver a casa.

..........

Es un sueño y me da miedo, me preocupa.
 Sé que parece la definición de pesadilla pero no, no lo es.
.

jueves, 5 de agosto de 2010

Ni idea.



Gabriella pensó en aquellas noches que pasó junto a él. Aquellos momentos que compartieron permanecían intactos en su mente aunque al igual que un viaje al extranjero las noches de sexo suelen recordarse mejores de lo que verdaderamente han sido. Aún sabiendo que no guardaba con toda fidelidad esas imágenes a Gabriella le gustaba imaginarle en la intimidad.
Sus besos, sus caricias, sus mordiscos, su saliva, sus tatuajes, sus manos, su pelo largo y oscuro, sus ojos tristes, su actitud de chico malo, las palabras que escandalizarían a cualquierasu piercing en el labio inferior que convertía un simple beso en algo totalmente nuevo para ella, la forma que tenía de dominar la situación…
Él era la mezcla perfecta de placer y dolor que a Gabriella le encantaba y aunque sabía que nunca se enamoraría de un tipo así no podía evitar desearlo como a nada ni nadie más en este planeta.
Ella acababa de salir de una relación que aunque había durado poco había sido lo suficientemente intensa como para no salir ilesos de ella. Él en cambio, tenía pareja desde hacía bastante tiempo.
Buscando un lugar para esconder sus fracasos y decepciones, Gabriella se topó con una invitación a rememorar viejos tiempos. Estaba mal, Gabriella lo sabía de sobra, sus acciones podrían dañar a terceras personas y parecía un acto inmoral y para nada propio de ella pero era lo que más deseaba en ese momento.
Gabriella se encontraba en una encrucijada. ¿Qué debería hacer? ¿Empezar a pensar en sí misma por una vez y abrirle la puerta a aquella oportunidad de sentirse viva sin pensar en nadie más?¿Hacer caso a su cabeza y seguir con su política de moralidad asegurándose así de que su vida siguiera sin problemas de por medio?
Ni idea.

lunes, 19 de julio de 2010

Autocarta primera

Querida estúpida (dos puntos)

Deberías habértelo pensado dos veces antes de dar aquel paso. ¡Inútil!. ¿A caso no ves que siempre acabas alejando a aquellas p
ersonas a las que importas?. No. Está claro que lo tuyo no es pararte a analizar las consecuencias. Si sigues así terminarás quedándote sola. Lo estás consiguiendo. Sólo a ti se te ocurre poner en peligro una amistad por un capricho, por una noche. Te jodes. Tú te lo has buscado. Le querías, pero no de esa manera y ahora le rechazas. Estabas confundida. Deberías perdonarte, ser menos cruel contigo misma. No, no puedes. Piensas que te mereces lo que te está pasando por haber hecho sufrir a la persona que más querías. Posiblemente sea así. Sí.
Deja de quejarte por escrito y de llorarle a una pantalla que pareces idiota...



Buenas noches, intenta dormir(punto final)


viernes, 21 de agosto de 2009

Ella


Pone empeño ella en buscar la razón que le explique por qué todo el mundo es tan asquerosamente feliz alrededor suyo e impaciente quiere saber también por qué ella parece ser la única a la que nada de lo que espera le ocurre.

Sí, alguna buena noticia recibe de vez en cuando, felicitaciones por logros a los que no les da importancia y que cree sin mérito alguno, halagos por parte de gente que ni siquiera conoce… pero lo que de verdad ansía nunca llega, o lo que es peor, sólo está de visita a corto plazo y se va dejándola todavía más nostálgica, anhelando lo que ya ha perdido.

Nadie parece poder ayudarla, pocos lo intentan y aunque ella lo agradece, de nada sirve, pero ella seguirá paseando su falsa sonrisa por la calle pues tiene que demostrar lo fuerte que es, aunque la realidad sea otra totalmente diferente.
La soledad se encuentra detrás de su sonrisa. Ella, ella intenta seguir caminando sola y a duras penas lo consigue.

¿Conclusión?


- ¡Existe!
- ¿Qué?
- ¡Es absurdo que la gente diga que no!
- No se de que me hablas…
- De que existe… y de que me odia…
- ¿Quién?
- El destino.


“El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.”
(Friedrich Nietzsche)